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Después de la separación El fin de un matrimonio suele ser una de las experiencias más dolorosas para una persona. Y sus efectos impactan todas las áreas de la vida y se requiere de un esfuerzo importante para salir adelante de una de las pruebas más difíciles a las que se enfrentará la pareja, pero ahora de manera individual. El estar preparado para enfrentar esta etapa complicada, ayuda a sobrellevarla de una mejor manera. El estado de ánimo en estas circunstancias es de lo más difícil de levantar. Lo normal en una experiencia de separación, es sentirse mal, desorganizado, agobiado, es sentir dolor, no encontrar solución, no ver luz; no se puede sentir lo contrario, aunque en la relación de parejas no haya habido tantas heridas o de las más difíciles, y esto porque se compartió parte de la vida, se proyectaron juntos ciertos sueños e ideales, etc. Más aún, si engendraron hijos, éstos serán siempre la expresión de algo que ya no se llevó a cabo como proyecto original. Pero el sentirse mal no lo será toda la vida, todo pasa y se abre un nuevo horizonte lleno de esperanza aún en los divorcios más desgarradores.
Esta esperanza radica en tomar decisiones inteligentes y correctas y cuando esto se da la gente sale a flote; estas decisiones correctas significan, primeramente, aceptar que es natural sentirse mal, triste, incluso enojado, etc, porque cuando algo difícil pasa en la vida siempre hay costo emocional, pero este darse cuenta conlleva a no quedarse allí estancado, se debe cumplir con lo que honorablemente me corresponde porque me comprometí con la pensión alimenticia, estar presente en la vida de los hijos, tratar con educación a esta persona quien fuera la pareja. Es decir, tu no puedes perder más como persona, tiene que ser una etapa de reconstrucción, es darse cuenta de dónde me equivoqué aquí, allá, etc; ahora sé por dónde tengo que trabajar para enmendar, para que no vuelva a ocurrir. Toda experiencia, por más dolorosa que sea, siempre será una oportunidad para crecer como persona, ante la ruptura en una pareja, es necesario darse cuenta de los propios errores, nadie es más culpable que otro, aceptar las inmadureces desde la elección arrebata de la pareja, el modo de llevar la relación en pareja, las reacciones e impulsos al afrontar los problemas, los aprendizajes y hábitos no del todo sanos que se traen de la familia de origen, etc. Todo será una escuela de aprendizaje para ser cada día más humanos. Siempre hay esperanza, pero esto requiere de tiempo y esfuerzo. Los estudios dicen que una separación se equipara a la muerte, que se requiere de 6 a 2 años el proceso de duelo para superarla, que dependerá en gran parte del esfuerzo personal de salir adelante, siempre con la pesadumbre de haber tenido este fracaso, pero también con la capacidad de aprender, de manejarte con dignidad y de salir adelante, con esto estás dando nuevamente ejemplo a los hijos, a la gente que te rodea, estás reconstruyéndote y más vale que salgas más fortalecido, más capacitado de manejar tu vida y reconstruir por ti un destino feliz. |